Apoyar su viaje hacia el bienestar mental

No es necesario sentirse mal anímica o emocionalmente para acudir a terapia, de la misma manera que no hace falta que aparezca un problema bucal para acudir al dentista. Tanto en un caso como en el otro, afortunadamente, cada vez son más las personas que deciden acudir a un profesional de la salud a modo preventivo (revisiones médicas con carácter periódico, atención de la salud buco-dental, revisiones analíticas, chequeos médicos, etc), y, en este sentido, la salud psicológica, en virtud de la variedad de los motivos de consulta, no escapa a esta tendencia social.

Las distintas etapas de la vida que transita el sujeto hasta alcanzar su madurez lo confrontan con un amplio espectro de dificultades que ha de gestionar y ante las que, con frecuencia, puede sentirse desbordado, bloqueado o incapaz para tomar decisiones que le beneficien. En estos casos, la psicoterapia proporcionará al paciente la de obtener un mayor autoconocimiento y un mejor entendimiento de sus problemas, permitiéndole así una mejor capacidad de gestión y decisión sobre los mismos.

Otro de los motivos de consulta, cada vez más frecuente, es el que tiene que ver única y exclusivamente con el deseo de crecimiento personal, para lo que la psicoterapia se muestra como la herramienta más eficiente en la exploración del psiquismo humano, proporcionando beneficios como la solidez en el equilibrio personal, niveles óptimos de autoestima, un profundo autoconocimiento así como los cambios duraderos que derivan de los mismos.

El tratamiento terapéutico se basa en la relación entre psicólogo y paciente. Se lleva a cabo en un ambiente de calidez, respeto y confidencialidad profesional, que proporciona al paciente un espacio de tiempo y lugar en el que pueda expresar sus sentimientos, conductas, deseos y pensamientos de una forma libre de toda censura o juicios de valor.

Mediante la escucha del discurso del paciente, el psicoterapeuta valorará aspectos como los síntomas por los que la persona decide consultar, el tiempo transcurrido desde que los advirtió hasta que decidió acudir a consulta, la relación del paciente con su entorno familiar, social, laboral, etc. Tras estas valoraciones, el terapeuta podrá obtener una perspectiva de las cuestiones a tratar durante el abordaje terapéutico, y planteará una propuesta personalizada de trabajo que será acordada con el paciente y se ajustará tanto a los objetivos que se plantea alcanzar, como a las singularidades de la problemática que inciden en su caso.

Determinar el tiempo de duración de un tratamiento sin tener una valoración previa de los distintos factores que influyen en la singularidad de cada caso, resulta algo tan incierto como alejado de la responsabilidad profesional. Los tratamientos estandarizados no alcanzan el logro de cambios psicológicos que perduren en el tiempo.

Hay que tener en cuenta, para ilustrarlo con un ejemplo, que no requiere el mismo abordaje – ni en tiempo ni en forma – un caso de duelo por ruptura sentimental que aquel que produce la pérdida de un ser querido, o bien, el caso en el que el duelo emerge como respuesta a un cambio de trabajo, de residencia, o a una crisis existencial.

El psicólogo es un profesional graduado en la carrera de Psicología que, posteriormente, completará su especialización mediante la diferente oferta académica cursada a través de aquellos Másteres orientados a cada una de las distintas áreas de la Psicología (educativa, social, laboral, forense, etc.)

La psicoterapia, pese a no ser una disciplina reglada oficialmente, la podemos entender como el área de la Psicología que se ocupa de la atención clínica del sufrimiento humano. El psicólogo-psicoterapeuta es, entonces, aquel profesional graduado en Psicología y especializado en la atención clínica de los problemas psicológicos de las personas, así como del sufrimiento y la angustia que generan.

Este tipo de resistencias son absolutamente normales al comienzo de una psicoterapia, más aun si es la primera vez que se acude a la consulta de un psicólogo. Sin embargo, el psicólogo es un profesional cuya labor está orientada a aliviar el malestar y el sufrimiento que nos generan algunas cuestiones de la vida cotidiana, sin juzgar los problemas que afectan al paciente ni los sentimientos que le generan o la evolución y cambios que los mismos puedan experimentar, o hayan experimentado, antes, durante o después del tratamiento terapéutico.

Uno de los cometidos del profesional de la psicoterapia es crear las condiciones que propicien un clima de calidez, comprensión, privacidad y contención para que el paciente pueda sentirse cómodo a la hora de aproximarse, guiado por el terapeuta, a aquellos temas que son conflictivos para él, y que, paradójicamente, el hecho de no haberlos hablado nunca por miedo a ser juzgado resulta ser la causa de su angustia.

Los miedos irracionales, los problemas relacionados con la vida sexual del paciente, sus obsesiones o inseguridades, suelen ser conflictos que cohíben al paciente a la hora de plantearse buscar ayuda profesional, tal vez porque no sepa que no tiene obligación de hablar de aquello que no desee contar.

Sin embargo, este mismo dato es el que nos pone de manifiesto algo interesante a tener en cuenta a la hora de acudir a consulta: aquello que el paciente cree que solo le ocurre a él, y que siente como una situación exclusivamente suya, resulta ser un problema mucho más común de lo que piensa, que afecta a la mayoría del resto de personas y que, por otra parte, no solamente todas ellas han sentido la misma timidez o reparo al intentar hablarlas con un profesional…sino que la gran mayoría, por no decir todas, la han superado satisfactoriamente con la ayuda y el acompañamiento del psicoterapeuta.

La psicoterapia brinda al paciente la posibilidad de un enfoque distinto sobre aquellos problemas que le afectan, teniendo en cuenta determinadas variables que escapan al conocimiento del afectado, pero no a la forma en la que le influyen, y frente a las cuales se encuentra indefenso, además de ajeno a la existencia de las mismas.

Entre este tipo de variables figuran, por ejemplo, el modo en el que estos factores influyen en la persona cuando ha de tomar una decisión respecto de la situación o el problema que tiene, la dinámica psicológica que siguen esas variables hasta configurarse en una cuestión que le causa angustia al sujeto, las herramientas de afrontamiento que ha utilizado, las estrategias que pone en juego durante la resolución de dichas situaciones, etc.

Un ejemplo que ilustra esta cuestión lo encontramos en el campo de las relaciones sentimentales, en las que algunas personas narran cómo al comienzo de sus relaciones todo marcha muy bien, pero con el tiempo acaban siendo agredidas física, verbal o psicológicamente sin que sepan cómo ha podido degenerar hasta ese punto la relación ni tampoco, en muchos casos, cómo han vuelto a repetirse las mismas experiencias que ha tratado de evitar a toda costa en relaciones anteriores. Otro ejemplo lo constituyen aquellos casos en los que una persona, sin saber por qué, siempre acaba eligiendo el mismo tipo de compañer@ sentimental, abocando la relación a la repetición de la misma historia vivida anteriormente…pero ahora con distinto partener.

La psicoterapia propicia cambios congruentes con los objetivos que desea alcanzar el paciente. Proporciona orden al caos facilitando la comprensión de ideas y acciones que habían sido confusas hasta el comienzo de su terapia. Promueve la capacitación del sujeto para afrontar ansiedades y tensiones que, hasta el momento en que comenzó su terapia, había venido evitando, aliviando de forma duradera su malestar. Conduce a nuevas oportunidades para aprender modos diferentes de pensar, de manejar sus emociones y, por consiguiente, de actuar. En definitiva, la psicoterapia proporciona al paciente las herramientas y el saber hacer necesario para el desvanecimiento progresivo de su malestar y un mayor control sobre sí mismo y sus emociones

No, en ningún caso. Tras múltiples investigaciones, estudios y publicaciones científicas, ha quedado sobradamente demostrado que el uso de psicofármacos como solución a los problemas psicológicos y el sufrimiento psíquico que estos producen, no son la solución de los mismos a corto, medio o largo plazo.

La razón es porque los psicofármacos actúan a un nivel fisiológico sobre los neurotransmisores, los neuroreceptores y las conexiones sinápticas, es decir, sobre el organismo, por lo que sus efectos sobre los problemas de orden psíquico que anidan en la base del sufrimiento humano (traumas, sentimientos culpógenos, miedos irracionales, obsesiones, fobias, etc) escapan a su radio de acción, quedan irresueltos.

En algunos casos, previa valoración por parte del psicólogo o el psiquiatra, el tratamiento puede tener un abordaje multidisciplinar; es decir, que el tratamiento psicoterapéutico – llevado a cabo por el psicólogo – irá acompañado de un tratamiento psicofarmacológico que será prescrito por el psiquiatra, y será éste último el que determinará el tipo de psicofármaco que utilizará el paciente, la dosis que ha de prescribir, la duración del tratamiento y el modo de supresión del mismo.

Por supuesto. El psicólogo está sujeto al código Deontológico del ejercicio profesional que garantiza la privacidad de los temas que se tratan en consulta. Además, el tratamiento de los datos personales de los pacientes está amparado por la Ley de Protección de Datos de Carácter Personal, lo que garantiza aún más la confidencialidad del paciente y los temas tratados en consulta.

En el caso de que algún familiar, u otra persona del entorno del paciente, se pusiera en contacto con el psicólogo para tratar cuestiones relativas al tratamiento o de cualquier otra índole relacionadas con las sesiones del paciente, el profesional únicamente podría mantener esa conversación previa autorización expresa del paciente, y garantizando en todo momento la privacidad de los contenidos de las sesiones, quien será informado posteriormente de dicha conversación.

En el caso de los menores, la psicoterapia debe ser previamente autorizada por sus padres o tutores legales. Además, si la edad del menor está por debajo de los 14 años el tratamiento se llevará a cabo en estrecha colaboración con las personas a cargo del menor.

En los tratamientos con preadolescentes y adolescentes, tras la primera sesión sostenida entre los padres o tutores legales y el psicólogo, los contenidos tratados en terapia estarán amparados por la misma confidencialidad que cualquier otro caso llevado a cabo con un paciente adulto. Las comunicaciones entre padres, o tutores legales, y psicólogo pueden llevarse a cabo mediante tres cauces distintos:

  • Mediante carta entregada en sobre abierto al paciente, que él mismo entregará a sus padres o tutores.
  • Mediante conversación telefónica, con los padres o tutores legales, mantenida en presencia del paciente.
  • Mediante sesión, con los padres o tutores, celebrada en consulta y siempre en presencia del paciente.

El único supuesto en que la confidencialidad del paciente podría ser vulnerada atenderá a aquellos casos en los que exista un riesgo evidente para su propia salud o la de terceros, en cuya ocasión el psicólogo se lo comunicará a los padres o tutores legales del paciente, y siempre en presencia del mismo.

psycodinamica.com
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